La cirugía del lipedema consiste en retirar de forma controlada parte del tejido adiposo afectado mediante liposucción.
La planificación se realiza teniendo en cuenta la distribución del lipedema, los síntomas, la calidad de la piel y la cantidad de tejido que puede tratarse de manera segura.
No se trata de una liposucción convencional con una finalidad exclusivamente estética. Su objetivo es reducir la carga de tejido afectado y mejorar el bienestar y la funcionalidad de la paciente.
El tipo de anestesia depende de la extensión del tratamiento, las zonas que se van a intervenir y la técnica seleccionada.
La modalidad más adecuada se determina durante la valoración preoperatoria y la intervención se realiza bajo la supervisión del equipo de anestesia.
No existe una duración única para este procedimiento. El tiempo quirúrgico depende del número de zonas tratadas, de la extensión del lipedema y de si el tratamiento se realiza en una sola intervención o se divide en varias fases.
Después de la cirugía es habitual presentar inflamación, hematomas, tirantez y molestias en las zonas tratadas.
La paciente deberá utilizar las prendas de compresión indicadas, seguir el tratamiento prescrito y acudir a las revisiones programadas.
La actividad cotidiana se recuperará progresivamente siguiendo las indicaciones del equipo médico.
Cuidados inmediatos: utilizar las prendas de compresión; caminar y movilizar las extremidades según pautas médicas; mantener limpias y secas las incisiones; tomar únicamente la medicación prescrita; evitar ejercicio intenso y esfuerzos; acudir a las revisiones; consultar ante cualquier síntoma no esperado. Los masajes, drenajes linfáticos u otros tratamientos físicos solo cuando los indique el cirujano.
Como cualquier intervención quirúrgica, la cirugía del lipedema puede presentar riesgos como sangrado, infección, seroma, alteraciones de la sensibilidad, irregularidades del contorno, asimetrías o problemas de cicatrización.
También deben valorarse los riesgos relacionados con la anestesia, la posible aparición de complicaciones tromboembólicas y las características médicas de cada paciente.
Todos los riesgos y limitaciones del procedimiento se explicarán de manera individual durante la consulta preoperatoria.
Los resultados no son inmediatos. Durante las primeras semanas existe inflamación y el contorno corporal va evolucionando de manera gradual.
En pacientes correctamente seleccionadas, la cirugía puede ayudar a reducir el dolor, la pesadez y el volumen de las extremidades, además de facilitar la movilidad.
El resultado depende del estado inicial de la paciente, de la extensión del lipedema, de la respuesta de los tejidos y del seguimiento de las recomendaciones postoperatorias.
La cirugía no debe presentarse como una cura definitiva del lipedema y no puede garantizarse un resultado concreto.